Esta noche estás en mis brazos. Aprovecho la ocasión para recorrerte con los pasos de mis labios. Mis dedos sabios encuentran el camino entre las llamas de tus pliegues y sienes.
En contra del tiempo y a favor del destino lucho con tu dureza irrigada de sangre. Siento las calderas humeantes de tus caderas. Ese movimiento cadencioso que me recuerda que seguimos sometidos al tiempo y al destino.
Te tomo entre mi aliento para entrar lento en tu puerta secreta. La lucha comienza con la danza interminable del dolor placentero, que se antoja irremediable pero es extenuante. Las lágrimas de tus poros lubrican mi cuerpo encendido y lo enfrían poco a poco.
Veo tu rostro en súplica latente, implorando por un poco mas de mí. Saboreo tu olor, condumio permanente en mis papilas. Mis ojos te regalan sus pupilas para ver tu reflejo. Dentro de ti convulsiono y para regalarte el futuro cocido en mis entrañas.
Lentamente el corazón deja de latir, al sudor de fluir y la realidad se escapa. En unos segundos te habrás ido, fugándote para siempre en tu forma, pero tu cuerpo permanecerá a mi lado cada noche hasta la próxima vez que te disfrace de Aquiles; hasta la próxima vez que seas mi Adonis seguirás siendo por siempre Venus. Hasta que tenga el valor de ser sólo una máscara en la tienda de disfraces del tiempo.
Cortesía de : Ernesto Pérez
*Final Alterno:
Lentamente el corazón deja de latir, al sudor de fluir y la realidad se escapa. En unos segundos te habrás ido, fugándote para siempre en tu forma, pero tu cuerpo permanecerá a mi lado cada noche hasta la próxima vez que te disfrace de Antinoo hasta la próxima vez que seas mi Aquiles seguire siendo por siempre Patroclo. Hasta que tenga el valor de ser sólo una máscara en la tienda de disfraces del tiempo.


2 comentarios:
Que bello y hermoso.. que maravilloso sentirlo así.
Un beso cielo
Poderoso... Magnífico. El autor merece una ronda de aplausos. Hasta a mi se me puso la carne de gallina :)
Saludos, abrazos y besos desde Puebla ;)
--Arminius.
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