sábado 6 de febrero de 2010

Oratorio

Y he aquí un abanico de posibilidades tremendas... cuando lo tienes todo dispuesto, preparado y listo siempre vas y la cagas y cuando dejas fluir la cosa.... a veces sin esperártelo ¡paf! Va y te llega... analizar los silencios es tan importante como comprender el contenido de las palabras; ser consciente de que las ausencias neuronales que no siempre son deseables aunque si muchas veces intencionales... es una cuestión de saber cual es el punto, cual es el juego y la disponiblidad al mismo... de nada sirve dar discursos a masas informes que no tienen ganas de oir, no sirve de nada tener a la concurrencia cautiva para que sea forzoso escuchar el discurso que se pretende... el discurso se da cuando se da justo cuando el orador y el público están en el punto exacto...no hay que forzar las palabras sino dejarlas manar desde la mente, brotando por boca y manos hasta inundar el fertil regadío del auditorio... pero sólo en época de siembra...

1 comentarios:

alex dijo...

cierto es, pero tbm muy complicado tener los espectadores apropiados, en el momento justo y con el orador correcto,,, vamos, digo yo.

Un beso cielo