martes 8 de diciembre de 2009

Leporinus


Me sonríe juguetón pero sin dejar de ver su reloj  cuan Conejo de Alicia en el País de las Maravillas. Me aventuro entre los matorrales de mi mente, lo sigo y me pierdo en la espesura que se torna bosque, de madrigueras; veo cosas inverosímiles, pruebo sabores desconocidos; experimento situaciones novedosas y cada vez me adentro más en el mundo ideal donde el bestiario sólo contempla seres que escapan al razocinio y la lógica... no soy capaz de cesar en la búsqueda del lepórido y cada día avanzo más en su búsqueda... pero de vez en cuando siento que me he alejado mucho del punto de partida y no veo a ningún ser elocuente a mi alrededor... me encuentro con el Gato de Chesire siempre burlón... celebro con el Sombrerero Loco mi "no cumpleaños" , me someto a los juicios de una Reina de Corazones desquiciada... aun así no desfallezco... necesito eso que me da el Conejo y que no sé bien como designar... lo he llamado ambrosía, manjar, banquete ,droga pero sigue sin ser algo definido y cada vez que creo alcanzarlo el Conejo se reproduce en camadas de a ocho y he de decantarme por seguir a uno en concreto... difurcándose cada vez más mi senda y llegando a ser incomprensible la vereda, mi plano es casi un laberinto del cual si sé por donde he entrado pero desconozco cuál es la salida... no es factible una vuelta a atrás, así pues presto me encaro a la realidad y sé que encontraré nuevos y diversos seres; situaciones surreales de las cuales sacaré enseñanza aunque de momento me puede bastar con lo que tengo y tal y como ahora me hayo descansando en un punto de inflexión... en un crucero, un mentidero (lugares místicos por excelencia); avanzaré, sin duda alguna,  pero desconozco el rumbo pese a que todos los caminos  son buenos y malos  a la vez, duales... pero me temo que he dejado atrás un sueño placentero como el de Jacob para sumergirme en esta odisea onírica de Alicia pero a diferencia de ella y de muchos otros tengo capacidad para saber cual es mi estado de conciencia y casualmente ello pese a ser un buen arma se me transforma en una Espada de Damocles la cual pende sobre mí y me termina poniendo  los pelos como escarpias cuando lo que deseo es un pelaje sedoso como el del Conejo...


2 comentarios:

Stanley Kowalski dijo...

A Lewis le gustaría lo que escribiste.

Gracias por visitarme.

BESOTES GUAPO!!!!!!!!!!!!!!!

wyat dijo...

mmmm interesante entrada, estoy todavía comiendome la cabeza pensando sobre el...esque el resfriado me esta matando las neuronas poco a poco...

Perdon por no comentar, pero ya sabes que ha sido debido a fallos tecnicos ( o putadas monumentales desde mi punto de vista...jaja)

Un besote!