miércoles 23 de septiembre de 2009

¿Quién me lo iba a decir?




En el momento en el que me monté en el avión no miré hacia atrás, sólo vi a lo lejos la cara de mi madre clavándome sus verdes ojos acuosos y sentí que empezaba una gran aventura... ya puedo contar por años ésta anécdota y no me arrepiento de “haber cruzado el charco” de haber dejado atrás toda mi vida “europea” y proceder desde entonces a “Hacer las Américas” un poco a la torera... Tengo una buena despensa de recuerdos, algunos buenos, otros malos y muchos “ni chicha ni limoná” en el momento en el que avión con esa sensación extraña de que se te suben las tripas, despegó ya sabía que no había marcha atrás alguna y que no podía haber coitus interruptus en la danza quasisexual que se convirtió mi travesía en pos de un nuevo contiente lleno de sorpresas...
Si bien lo malo es lo que más fácil se me da a relatar también lo bueno ha estado presente en mi vida, a veces ha sido duro pararse a hacer balance y en muchas ocasiones he tenido pensamientos en plan “y si....” pero bueno pienso que todo es parte de un proceso global en el cual vamos creciendo poco a poco y si bien no todo sale como esperamos es porque de ello hemos de sacar alguna lección que nos prepare mentalmente como mejores seres humanos... pese a quien le pese.
Posiblemente no hacemos carrera de aquellas cosas que no valoramos y sólo en el momento en el que las perdemos es cuando las añoramos, personas, amigos que nos acompañaron en nuestra travesía vital o gente que pasaron por nuestras vidas, con resultado positivo/negativo pero de cuya experiencia se pueden sacar grandes anotaciones y cave canem para el futuro...cosas como el agua, el pan, las pipas y una taverva de sensaciones, gustos y placeres que ha mucho tiempo que transcurrieron en mi existencia.
Ahora de nada me vale mirar atrás para buscar cosas perdidas sino más bien para enseñarme a mí mismo el valor de lo que tengo y cuales son las pautas a seguir en la búsqueda de la felicidad... que debiera ser la meta principal de cualquier persona.... felicidad que se encuentra, en un bienestar, seguridad económica, estabilidad moral/sentimenal o en el mero hecho de saber que tienes donde caerte muerto... de momento y Deo Gratia puedo contarlo... que no es poco ¿no?




2 comentarios:

Dadavo dijo...

Eso de cuando te subes al avion y no hay marcha atras, es lo mismo que senti hace un mes y medio.
Estoy enamorado de tus letras, de ti, y de lo que te engloba mi escritor romantico y fatalista.

DADAVO

Henmex dijo...

Gracias DADAVO sí... tambien tu sabes lo que es montarse en un avion y cambiar todo al 200%